No es verdad que es responsabilidad siempre de la persona que lidera o de la organización, el que los colaboradores funcionen bien. Existen muchas ocasiones que hay que saber reconocer aquellos empleados que debes despedir si quieres crecer y proyectar su organización.

Tanto en estudios de productividad como en aquellas herramientas que piden el perfil de comportamiento y competencias de los colaboradores, que distribuye HPI International, hemos encontrado de forma recurrente, tres perfiles de colaboradores que dificultan el crecimiento de los equipos y las organizaciones, haciendo más difícil lograr los objetivos propuestos.

Por esa razón, en esta ocasión te quiero contar las tres personalidades de empleados que debes despedir si quieres crecer con tu proyecto y negocio, sin perder más tiempo, ni pensarlo largamente en cómo formar, ayudar o salvar a esas personas.

 

Despide a “las víctimas”

Hay un tipo de personas que estoy seguro de que las conoces (tal vez eres una de ellas y aún no lo reconoces), y me refiero a “las víctimas”.

Este tipo de personalidad tiene una habilidad impresionando para encontrar problemas, confabulaciones y raciones para justificar su desempeño y la imposibilidad para hacer o lograr aquellos desafíos que tiene por delante.

Nunca es su responsabilidad y se manifiestan permanentemente atacadas, boicoteadas e incapaces.

Son personas que frustran las expectativas del equipo y la organización, porque para cada solución tienen un problema.

Muchas veces son esos “enemigos internos” que generan la resistencia pasiva y obstructiva y hace que las organizaciones no crezcan.

¡Cuidado! Pueden ser convincentes y muy manipuladoras, haciendo que muchas otras personas no solo les crean, sino que se compadezcan y busquen “aliviarles el camino”, sacrificando las capacidades personales y colectivas y, finalmente, hipotecando los resultados de crecimiento.

Si quieres que tu proyecto crezca realmente, aléjate de este tipo de personas y asegúrate de no tenerlas al interior de tu equipo de trabajo.

Despide a “los no creyentes”

Todo en la vida es contagioso, tanto el optimismo y la fe, así como la falta de ésta.

No importa el desafío que se tenga por delante, liderar un proyecto y hacerlo crecer, requiere de confiar, de tener una visión y creer de que vale el esfuerzo llevarlo adelante, así como poner lo mejor de uno para convertir esa idea en una realidad palpable.

Sin embargo, muchas veces nos encontraremos con esos colaboradores no creyentes, que antes de mover un pie ya nos están explicando el por qué esto no es viable.

No importa si es porque “el jefe no lo permitirá” o “es un mal momento en el mercado”, tal vez “la competencia es mejor que nosotros” o “no tenemos lo suficiente para llegar a lograrlo”.

Los no creyentes rompen la moral y la aspiración de los equipos, llevándolos a la mediocridad y la letanía.

Prefieren esperar que las cosas simplemente ocurran que crear el cambio que se necesita, porque no creen que sea posible, ni por sí mismos ni por los demás (hasta que alguien demuestre lo contrario).

Así que, si eres de esas personas que tiene ganas de más, los no creyentes son esos empleados que debes despedir si quieres crecer y lograr tus objetivos.

Despide a “los sabelotodo”

¿Te has encontrado con esas personas “sabelotodo”? si has tenido esa experiencia, entonces ya sabrás bien la razón por la que están en esta lista para despedirles de tu equipo de trabajo.

Nadie tiene todas las respuestas ni sabe de todos los temas, sin embargo, este tipo de gente que así se comunica y proyecta que lo sabe todo, no permite encontrar nuevas respuestas (usualmente son las innovaciones que se necesitan).

Entonces, al creer que “todo lo saben” entonces nadie más quiere compartir ideas, innovar y proponer nuevos caminos, generando una sensación colectiva de apatía ante los desafíos y la búsqueda constante de formas para lograr lo que se persigue.

Este tipo de personalidad daña el clima de trabajo, hace a las personas perder la confianza en sus capacidades e ideas, así como también, perder la motivación a probar lo desconocida en busca de aquello que realmente se requiere para lograr la meta que se busca.

Si quieres que tu equipo mejore y se potencia, deberás despedir a los “sabelotodo” de tu equipo para abrir las puertas y ventanas a los aires nuevos, las ideas, el debate y la creación.

Así que ya lo sabes. Si lideras un equipo, tienes tu propio negocio, o simplemente te quieres rodear de personas más indicadas para que tus proyectos funcionen bien, estos tres tipos son los empleados que debes despedir si quieres crecer.

Fuente: Isaías Sharon