El seguimiento al desempeño de los equipos de trabajo es un componente fundamental para las organizaciones hoy en día, teniendo en cuenta que su implementación favorece la incorporación de estrategias para fomentar la productividad, el crecimiento personal y la motivación.

Existen diferentes técnicas para realizarle seguimiento al rendimiento de nuestros colaboradores, sin embargo, cómo punto de partida, es importante tener claridad sobre los aspectos qué se medirán en el desempeño para saber cómo enfocar de manera eficiente este seguimiento. A partir de la premisa anterior, podríamos definir los siguientes aspectos a tener en cuenta para medir el desempeño:

  1. Metas y objetivos del área: Cada cargo tiene una meta individual, así como también cada área tiene una meta colectiva. La suma de los esfuerzos de cada miembro del equipo aporta a la consecución de objetivos del área y la organización. Es importante establecer indicadores que permitan medir la productividad. Unos indicadores bien definidos permiten conocer los niveles actuales de desempeño de tus colaboradores y te arrojan una fotografía del estado actual de tu área. 
  2. Competencias y funciones: Es necesario que cada cargo tenga definidas las competencias de su rol, al igual que las funciones establecidas en el perfil del cargo. Las competencias funcionan como un “calibrador” para comprender si la persona que está ocupando dicho puesto cuenta o no con cada una de esas competencias, cuáles necesita seguir potenciando y cuáles debe reforzar. Como, por ejemplo: la creatividad e innovación, comunicación, capacidad para trabajar en equipo, apertura al cambio, entre otras. Por otro lado, identificar las funciones del cargo, nos permite tener un check list para validar si los colaboradores están realizando cada una de sus funciones, si disponen de las herramientas necesarias para desarrollar su labor y también nos arroja información valiosa sobre la existencia de sobrecarga laboral.
  3. Capacitación y formación: El poder comprobar si los colaboradores están formados adecuadamente para el óptimo desarrollo de sus funciones, nos permite tener claridad sobre las necesidades de capacitación y formación en el equipo de trabajo. Esto es esencial para promover no sólo la actualización y aplicación de nuevos conocimientos en el área de trabajo, si no también, para incentivar el desarrollo personal y profesional frente a la creciente competitividad en el mercado.
  4. Alineación de valores, misión y visión organizacional: En el seguimiento del desempeño, no hay que dejar de lado el nivel de compromiso y sintonía que tenga cada colaborador con los valores que persigue la organización, así como, la misión y visión, las cuales son el norte que enmarca la ruta para el alcance de lo ya mencionado.
  5. Actitud del colaborador: Validar el nivel de satisfacción de los colaboradores aumenta su nivel de compromiso y sentido de pertenencia con la organización. Conocer sus expectativas y necesidades nos ayuda a mantenerlos contentos y fomenta un adecuado clima laboral. 

De acuerdo a lo anterior, proponemos las siguientes técnicas para hacer un adecuado seguimiento al equipo:

  • Reuniones: A través de la coordinación de reuniones semanales, quincenales y/o mensuales de socialización y seguimiento, permiten identificar el “¿cómo vamos?” frente a tareas, proyectos o acciones concretas. Aquí se pueden revisar el cumplimiento de metas y acciones de mejora.
  • Empoderamiento: El asignarle nuevos retos y/o responsabilidades a nuestros colaboradores, es una medida que no sólo incrementa su motivación, si no que también nos permite evidenciar la capacidad de adaptación al cambio, cumplimiento, puntualidad y eficiencia.
  • Coaching individual: Organizar sesiones de coaching individual con la presencia de un coach certificado dentro del equipo (o tercerizado) permite no sólo identificar fortalezas y brechas de mejoramiento en el colaborador, si no, que se promueve la generación de consciencia de este, de tal forma que se le facilite el autoconocimiento de sus propios recursos para establecer planes de acción y generar un cambio frente su situación actual. En cada sesión se hace seguimiento de tareas y acuerdos establecidos, se evalúa el nivel de compromiso y motivación del colaborador.
  • Feedback continuo: Este activa el sistema de aprendizaje natural de cada colaborador a partir de la generación de reconocimientos de sus logros, y recomendaciones ante sus errores u oportunidades de mejora detectadas durante el ejercicio de sus tareas.
  • Evaluación de desempeño: Esta técnica es la más utilizada, y, por consiguiente, estandarizada en la mayoría de las organizaciones. La evaluación de desempeño consiste en una herramienta que permite analizar los logros, aportes, destrezas y oportunidades de mejora de cada colaborador de acuerdo a los objetivos establecidos para su cargo durante ese año. Aquí también se tienen en cuenta las competencias específicas y transversales del cargo, con el fin de identificar el nivel de desarrollo en cada competencia para trabajar las brechas encontradas. Las fases más comunes de la evaluación de desempeño son: 1. Planeación del desempeño. 2.  Acompañamiento y seguimiento. 3. Evaluación del desempeño.
  • Evaluación en grupos: Este método permite evidenciar el comportamiento de un colaborador con el resto de compañeros en un grupo determinado, arrojando información sobre su capacidad de relacionamiento, gestión de conflictos y comunicación.
  • Evaluación 360°: Esta herramienta nos brinda una mirada integral del desempeño del colaborador, a partir de 3 ángulos diferentes: por parte del jefe, compañeros y subordinados, clientes internos y/o externos. Es conocida por su objetividad al recopilar datos cualitativos y cuantitativos de distintas fuentes de relacionamiento laboral.

Cabe mencionar que, a partir de estas técnicas, uno de los beneficiarios más directos es el colaborador, debido a que se pueden concretar oportunidades de crecimiento dentro de la organización, como ascensos, promociones, traslados, planes de formación, entre otros. Es importante que las compañías cuenten con evidencias de los seguimientos realizados para sustentar la calidad de su equipo de trabajo ante futuras oportunidades dentro de la organización. Ahora puedes guiarte por este post y decidir sobre cuál o cuáles técnicas funcionarán mejor para ti, tu grupo y organización. ¡Éxitos!