Como consecuencia de las grandes crisis y/o sucesos poco esperados como el COVID-19, muchas organizaciones tuvieron que cambiar su forma de actuar, a tal punto de mejorar sus procesos o en algunos casos solo tratar de no caer, de no desaparecer.

La educación superior no fue ajena a este cambio, debido a que muchas instituciones fueron obligadas a cerrar sus puertas para cuidar el bienestar de los estudiantes, docentes, etc. y, por ende, a dejar de impartir una educación tradicional pensada en un grupo y en formato presencial.

En un proceso por recuperar terreno y no mantener sus puertas cerradas hasta un futuro no definido, estas se encontraron en una situación de adoptar nuevas herramientas o esperar a que termine la crisis.

Algunas instituciones de educación superior, en América Latina, tuvieron una gran adaptación a este cambio, debido a que se adelantaron a los hechos. Años atrás, estaban empezando a implementar nueva tecnología, capacitar a los estudiantes en su nueva cultura, estructura y/o proceso; todo ello pensando en la mejora continua y no en la supervivencia ante sucesos no previstos.

Por el contrario, otras instituciones, contaban con poca o nula transformación digital, por lo que en lugar de apoyar a los estudiantes con una educación eficiente y eficaz, solo ofrecieron un servicio que no estaba a la altura de su costo; ofrecieron un servicio utilizando a su personal y a sus consumidores como una muestra experimental.

A continuación, podremos observar algunos ítems importantes mencionados en un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo.

Desafíos de educación superior en Latinoamérica

  La equidad:

El acceso a la educación superior ha aumentado en los últimos años, pero se debe más a la demanda de la población que a la oportunidad que brindan estas instituciones, se debe más a la cantidad de egresados de las instituciones de educación secundaria que a las matrículas ofrecidas.

Todavía existe una gran brecha en el acceso a la educación en todos sus niveles. En el caso de la educación superior se denota que los “grupos étnicos desfavorecidos tienen 15% menos de probabilidades de acceder a la educación superior”.

De los grupos sociales que cuentan con menos recursos económicos, solo el 5% de ellos logró matricularse en alguna institución de educación superior.

La educación en América Latina es un punto de miramientos entre las personas que deben garantizar su calidad, ¿qué hacen los encargados, a nivel institución y a nivel estado, para reducir las brechas presentadas?, ¿La transformación digital ayudó a reducir estas brechas?

  Garantía de calidad:

Las instituciones están empezando a implementar nueva tecnología, nuevos recursos, pero, ¿qué tanto está vinculado la tecnología con la calidad educativa?

En muchos casos, se cree que la tecnología mejorará los procedimientos, y no están alejados de la verdad, pero para lograr esto no basta con la digitalización.

Debemos poner el foco también en lo siguiente; en qué vamos a usar esta tecnología, cómo ayudará en los procesos académicos, cómo mejorará la calidad formativa.

Si implementamos algo, nos encontramos en la necesidad y en la obligación de que esto sea productivo. Y la manera de hacer productivo un nuevo recursos es amoldándolo a nuestro crecimiento, es capacitando a nuestra comunidad estudiantil, es generar una transformación cultural acompañada de una transformación digital.

  Falta de alineación con las necesidades de la fuerza laboral:

Latinoamérica, a comparación de otros sectores, tiene una dificultad en el momento de vincular lo que se enseña con lo que se necesita.

Cuántas de las habilidades, aprendidas en los años de formación superior, nos son útiles en el momento de desenvolvernos dentro del ámbito laboral.

Ante la falta de garantía de adquirir competencias productivas para la adaptación en entornos laborales, los estudiantes se ven en la necesidad de capacitarse continuamente en otras instituciones, de buscar otros medios para subsistir en un mundo competitivo.

Entonces surgen las dudas: ¿Sabemos realmente que buscan en la actualidad los empleadores?, ¿nuestra educación está pensada en la fuerza laboral del ayer o del mañana?